Ayer cumplí 51 años y tengo un par de cosas que decirte.
Primero…
Disfruta el momento y no te quejes, porque como leí hace poco… the good old days are happening right now.
Es decir, que algún día mirarás atrás…
Y echarás de menos esto.
Segundo…
¿Qué estás hecho un pureta?
Sí, eso también…
Pero también te digo que este año me voy a poner más fuerte que el vinagre.
Volvamos a lo del programador pureta.
Parece que fue ayer cuando empecé a picar mis primeros programas en C.
Pero no, hace más de 25 años…
Si empecé con C y lo odiaba…
Luego vendrían HTML, CSS, Dreamweaver, Visual Basic, Pascal, C#, Java y Objective-C…
Y las primeras grandes ñapas.
Al poco tiempo descubriría los lenguajes dinámicos y sus promesas de que sin tipos la vida es mejor.
PHP, Ruby, Python, JavaScript…
Pero no…
No es mejor.
Al contrario.
Y una prueba de esto es que hoy en día casi todos estos lenguajes han acabado añadiendo algún sistema de anotación de tipos…
Luego aparecieron en mi vida los frameworks y sus recetas mágicas.
Muchos frameworks:
ASP, Rails, Django, Symfony, Xamarin, WordPress…
Y por supuesto, muchos problemas… los mismos problemas que siguen sufriendo la mayoría de desarrolladores hoy en día.
Por culpa de programar centrado en el último framework o librería de moda.
Al final me quede con WordPress para hacer mis páginas web.
Luego llegaría el testing y las buenas prácticas de diseño…
Y no descubrí esto hasta que empecé a convivir el suficiente tiempo con mi propio código.
Y sobre todo a sufrir las calamidades del paso del tiempo en los proyectos…
Calamidades generadas por mis propias decisiones sobre el código.
Sin “Skin in the game” no hay aprendizaje.
Sobre esto no hay duda al respecto.
Luego descubrí la programación funcional con F# y su mantra de que la orientación a objetos no sirve para nada.
Pero la realidad es que lo que importa no es el paradigma, sino saber escribir código con la máxima cohesión y el acoplamiento mínimo necesario.
Años más tarde llegaría a la madriguera de Haskell y las mónadas.
¿Y?
Pues que más allá de los tipos Maybe, Either y Task, el resto de cosas tienen muy poca aplicación práctica.
Y ahí es cuando te das cuenta de por qué llaman a la Teoría de Categorías el “general abstract nonsense”.
Vamos.
Que en la programación hay balas de plata.
Que la única solución para hacer sostenibles los proyectos es reducir la complejidad accidental.
La que introducimos los programadores por sobreingeniería, por descuidos o por ignorancia.

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